Jehová se fijó en el potencial del profeta Amós. A muchos podía parecerles que él era un hombre común, de poca importancia. Su valiente respuesta al corrupto sacerdote Amasías confirmó que Jehová había elegido a la persona indicada para transmitir su mensaje. El profeta tenía aptitudes que no se veían a primera vista, pero Jehová sí las vio (Amós 7:12, 13, 16, 17). En efecto, Jehová se fija en el potencial de cada uno de sus siervos. Al rey David le garantizó que siempre lo guiaría y lo aconsejaría con sus ojos puestos en él (Sal. 32:8). ¿Cómo nos anima esto? Quizás dudemos de nosotros mismos, pero Jehová puede ayudarnos a alcanzar metas que ni siquiera imaginamos que podemos alcanzar. Tal como un instructor observa atentamente a un escalador sin experiencia para ayudarle a encontrar los mejores lugares de donde agarrarse, Jehová está dispuesto a guiarnos para que progresemos espiritualmente. w14 15/6 4:6-8


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