viernes, 28 de octubre de 2016

Viernes 28 de octubre

Hagan discípulos (Mat. 28:19

En 1900 había solo 8.000 automóviles registrados en Estados Unidos, y existían pocas carreteras lo suficientemente buenas como para conducir por ellas. Ahora hay por todo el mundo más de 1.500 millones de vehículos de motor registrados, y existen miles de carreteras por las que se puede transitar sin problema. Esto nos permite llevar las buenas nuevas a gente que vive en zonas aisladas. Pero aun si no contamos con autos ni carreteras adecuadas, estamos dispuestos a caminar largas distancias y a hacer lo que haga falta con tal de enseñar la verdad a otros (Mat. 28:20). Gracias a camiones, barcos y trenes, transportamos publicaciones bíblicas a zonas muy remotas en cuestión de semanas. Muchos viajan en avión para cumplir con sus tareas dentro de la organización o para asistir a asambleas regionales. Y los miembros del Cuerpo Gobernante y otros representantes de la central mundial también viajan en avión a muchos países para animar y dar instrucción a los hermanos. Como vemos, los avances en los medios de transporte contribuyen a unir al pueblo de Jehová. (Sal. 133:1-3). w15 15/2 4:8, 9

lunes, 24 de octubre de 2016

Lunes 24 de octubre

Mantengan la mente fija en las cosas de arriba, no en las cosas sobre la tierra (Col. 3:2).
En el siglo primero, la congregación de Colosas estaba en grave peligro. Algunos de sus miembros creaban divisiones afirmando que había que cumplir la Ley de Moisés. Otros promovían la filosofía del ascetismo, que implicaba llevar una vida de privaciones extremas. Para contrarrestar estas enseñanzas falsas, el apóstol Pablo le escribió una carta a la congregación. En ella les advirtió: “Cuidado: quizás haya alguien que se los lleve como presa suya mediante la filosofía y el vano engaño según la tradición de los hombres, según las cosas elementales del mundo y no según Cristo” (Col. 2:8). Si aquellos cristianos ungidos se concentraban en “las cosas elementales del mundo”, estarían rechazando el medio que Dios había dado para salvarlos (Col. 2:20-23). Los hermanos de Cristo debían tener la mente puesta en la esperanza “reservada para [ellos] en los cielos” (Col. 1:4, 5). w14 15/10 4:1, 2

sábado, 22 de octubre de 2016

Sábado 22 de octubre
Este es el camino. Anden en él (Is. 30:21).

A lo largo de la historia, Jehová ha guiado a sus siervos de distintas formas. Con algunos se comunicó mediante ángeles, visiones o sueños para revelarles lo que ocurriría en el futuro o para encargarles alguna misión (Núm. 7:89; Ezeq. 1:1; Dan. 2:19). A otros les dio instrucciones a través de representantes humanos. Pero sin importar el medio que Jehová utilizara, quienes fueron obedientes recibieron muchas bendiciones. Hoy día, Jehová nos dirige mediante la Biblia, su espíritu santo y la congregación (Hech. 9:31; 15:28; 2 Tim. 3:16, 17). La guía que nos da es muy clara. También utiliza a Jesús para hablarnos, pues lo ha nombrado para dirigir a la congregación mediante “el esclavo fiel y discreto” (Mat. 24:45). Debemos tomar en serio la guía de Jehová y ser obedientes; solo así podremos vivir para siempre (Heb. 5:9). w14 15/8 4:1, 2

jueves, 20 de octubre de 2016


Viernes 21 de octubre
Para esto he venido al mundo, para dar testimonio acerca de la verdad (Juan 18:37).

Jesucristo le dirigió estas palabras al gobernador romano de Judea, Poncio Pilato, cuando estaba siendo juzgado. Acababa de decir que era rey. Años después, el apóstol Pablo se refirió a este ejemplo de valentía de Jesús y dijo que “como testigo hizo la excelente declaración pública delante de Poncio Pilato” (1 Tim. 6:13). En efecto, a veces hace falta ser muy valiente para ser un “testigo fiel y verdadero” en este mundo de Satanás tan lleno de odio (Rev. 3:14). Siendo miembro de la nación judía, Jesús era testigo de Jehová por nacimiento (Is. 43:10). De hecho, se convirtió en el mayor testigo que Dios haya levantado nunca a favor de su nombre. Predicó con entusiasmo el Reino de Dios. El evangelista Marcos informó: “Jesús entró en Galilea, predicando las buenas nuevas de Dios y diciendo: ‘El tiempo señalado se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. Arrepiéntanse y tengan fe en las buenas nuevas’” (Mar. 1:14, 15). w14 15/7 4:1, 2

Jueves 20 de octubre
Presten ayuda a los que son débiles (Hech. 20:35).

Tal vez sepamos por experiencia propia que recuperarse de una enfermedad grave puede tomar tiempo. De manera parecida, el cristiano que se ha debilitado espiritualmente por sus propios errores o por circunstancias muy adversas tal vez necesite tiempo para recuperarse. Es cierto que él tendrá que fortalecer su fe estudiando, orando y participando en las actividades cristianas. Pero nosotros, ¿seremos pacientes con él? Y mientras lucha por salir a flote, ¿estaremos a su lado mostrándole amor? Hagamos todo lo posible para que los débiles se sientan valorados y queridos (2 Cor. 8:8). Nunca olvidemos que cuando ayudamos a nuestros hermanos sentimos la felicidad que solo se siente al dar. También aprendemos a demostrar empatía y paciencia. Pero nosotros no somos los únicos que se benefician; toda la congregación se vuelve más cariñosa. Y, lo que es más importante, al “prestar ayuda a los que son débiles” imitamos a Jehová, quien considera valiosa a cada persona. w14 15/6 3:18, 19

jueves, 13 de octubre de 2016

Viernes 14 de octubre
El que es tardo para la cólera es mejor que un hombre poderoso; y el que controla su espíritu, que el que toma una ciudad (Prov. 16:32).

Nunca debemos hablarles a otros de los defectos de nuestra pareja o quejarnos de sus faltas, ni siquiera en broma. Recordemos que el matrimonio no es una competencia para ver quién es más fuerte, quién grita más alto o quién dice cosas más hirientes. Claro, es normal que a veces el otro haga algo que nos moleste, pues todos somos imperfectos. Pero eso no nos da derecho a ridiculizarlo o avergonzarlo, a decirle cosas hirientes y, menos aún, a darle un empujón o hasta golpearlo (Prov. 17:27; 31:26). Requiere mucha fuerza moral imitar al hombre más grande que ha pisado la Tierra, Jesucristo, y controlar el carácter. El que maltrata verbal o físicamente a su esposa no demuestra ser muy hombre, y por supuesto no puede tener una amistad con Jehová. El salmista David, que era un hombre fuerte y valiente, escribió: “Agítense, pero no pequen. Digan lo que quieran en su corazón, sobre su cama, y callen” (Sal. 4:4). w15 15/1 3:16, 17